Ojo seco, un problema subdiagnosticado

La correcta hidratación y lubricación del ojo es un aspecto fundamental para un buen funcionamiento de nuestra vista y al cual muchas veces no le prestamos atención. En entrevista con Ciencia y Salud el doctor Gino Rojas, oftalmólogo, explica en qué consiste el ojo seco, cuáles son sus síntomas, tratamiento y cuáles son los aspectos más importantes que hay que tener en cuenta sobre este problema que puede afectar nuestros ojos.

Dr. Gino Rojas, oftalmólogo

Doctor, en qué consiste el problema de ojo seco

La transparencia del ojo se basa en forma importante en la mantención de la transparencia de la córnea que se consigue con el parpadeo y con el desplazamiento de la lágrima sobre la superficie corneal. Si la córnea no tuviese humidificación constante, se pierde esta transparencia y se seca la superficie con síntomas como la sensación de tener arenilla en el ojo, fotofobia, visión borrosa y lagrimeo reflejo. A veces las personas con ojo seco no creen que lo tienen porque presentan mucho lagrimeo.

¿Qué rol juega la lubricación en este contexto?

Dentro de la lubricación del ojo o lagrimeo existen dos tipos, una que se llama basal y que es la que el ojo recibe constantemente a través de la glándula lagrimal. Nosotros permanentemente estamos parpadeando entre 10 a 14 veces por minuto para mantener una superficie húmeda constante. El otro tipo de lubricación es la refleja y que es la que se produce por ejemplo por algún tipo de irritación, emociones, cuando picamos cebolla, cuando hay un cuerpo extraño o bien cuando existe sequedad del ojo y el cerebro envía una orden para lubricar en forma urgente.

¿Qué elementos afectan la lubricación del ojo y contribuyen a presentar ojo seco?

Dentro de las patologías de la lubricación, uno de los factores más importantes y frecuentes es por edad. A partir de los 35 a 40 años disminuye la producción de lágrimas en forma normal. La lágrima se compone de tres partes: el 90 por ciento es agua, la otra es una capa de mucosa que la mantiene adherida al ojo y por fuera una capa de lípido o de aceite que evita que se evapore muy rápido. Hay además patologías del párpado que también pueden afectar la permanencia de la lágrima en el ojo, por ejemplo, blefaritis.

Entre los 35 a 40 años, aparte de la reducción de lágrimas producto de la edad, hay un efecto hormonal en las mujeres que tienen más intensidad de los síntomas, por ejemplo, sobre los 40 años.

¿Cree usted que existe un subdiagnóstico de este problema y si es así a qué podría atribuirse?

El subdiagnóstico se produce en primer lugar porque el paciente no lo refiere como un motivo de consulta principal. Si bien es una patología molesta, no es tan importante como para ser el motivo de consulta principal, es un problema tolerable y que se arrastra crónicamente. Por otro lado, a veces el médico no pregunta directamente por estos síntomas porque el motivo de consulta es otro.

¿Cómo influyen los factores ambientales en este cuadro como por ejemplo el uso del computador que ahora es muy frecuente?

Antiguamente se pensaba que los síntomas oculares eran por causa de la luz y por eso es que aparecieron las famosas capas anti reflejos de los lentes, lo mismo con los filtros de los computadores porque todo el mundo juraba que la causa radicaba exclusivamente en la luz. Últimamente se ha comprobado que por ejemplo el problema en el caso del computador no es la luz, sino la falta de parpadeo y de hecho se llegó a poner un nombre a este problema que se conoce como síndrome de astenopia por computador.

La lágrima se compone de tres partes: el 90 por ciento es agua, la otra es una capa de mucosa que la mantiene adherida al ojo y por fuera una capa de lípido que evita que se evapore muy rápido

¿Qué ocurre con el parpadeo en estos casos?

El parpadeo debiese ser de 10 a 14 veces por minuto de forma espontánea y eso es lo que requerimos cuando no estamos haciendo nada, sin embargo, cuando estamos con la vista fija ya sea en el computador, leyendo, conduciendo, viendo televisión o trabajando a corta distancia, reducimos la frecuencia del parpadeo a cuatro veces por minuto para no perder enfoque. Esto produce que la exposición de la lágrima al medioambiente sea mucho más intensa y la evaporación más rápida. Por lo tanto, todos los síntomas de molestia son atribuibles a la reducción del parpadeo y por ende al ojo seco.

Si a esto agregamos otros factores ambientales como el aire acondicionado, la calefacción, la poca ingesta de agua, considerando que el 90 por ciento de la lágrima está formada por agua y que ésta debe venir de consumo exógeno, es un tema importante porque uno debiese consumir entre dos a tres litros de agua, pero el chileno y especialmente las mujeres, consumen poca agua y esto lleva al ojo seco. Además, en la presencia de ojo seco influyen factores como la ingesta de té, café o alcohol que son diuréticos. Por eso la imagen del ojo rojo después de un “carrete” es un efecto de la deshidratación.

 

 

 

¿Existen otros factores que influyan en la presencia de ojo rojo?

Otro factor importante que a veces es subvalorado es la ingesta de medicamentos, porque existen algunos que influyen directamente en la reducción de la formación de lágrimas como los antidepresivos, los medicamentos para el colon, los antiespasmódicos, ansiolíticos y antialérgicos entre otros.

¿Qué ocurre con las personas que utilizan lentes de contacto?

La persona que usa lentes de contacto característicamente tiene este problema porque por un lado el lente absorbe parte del agua de la lágrima y por otro, el lente de contacto se interpone entre la córnea que es la que requiere la hidratación y la lágrima. En el fondo, es un bloqueo a la lubricación corneal y por eso las complicaciones en el uso de lentes de contacto son justamente las mismas de un ojo extremadamente seco como la queratitis.

Qué pasa por ejemplo en la noche cuando una persona no parpadea

Durante la noche, al no haber parpadeo, el ojo tiende a amanecer seco y esta es la raíz de la formación de la famosa legaña que es lágrima seca producto de la deshidratación que tuvimos durante la noche por la falta de parpadeo. Por esto es que las personas con ojo seco aumentan sus síntomas al despertar en la mañana y por eso se recomienda usar un lubricante de efecto prolongado en la noche, un gel o un ungüento en vez de una lágrima.

Cómo puede una persona identificar que tiene un problema de ojo seco

Estando atenta a los síntomas característicos, el más frecuente es sufrir la sensación de tener arenilla o un cuerpo extraño en el ojo, enrojecimiento fácil especialmente luego del trabajo visual, visión borrosa porque a veces la lágrima se deshidrata queda adherida a la superficie de la córnea y la persona necesita parpadear muchas veces para aclarar la visión, y por último la fotofobia. Estos son los síntomas de un ojo seco de una intensidad que amerita consulta médica.

¿Qué pudiese ocurrir en caso de no tratar el ojo seco?

Habitualmente y dependiendo de su intensidad, el ojo seco es una patología relativamente benigna salvo en los casos que están asociados a un origen reumático, porque hay algunas enfermedades que se caracterizan por tener un ojo seco o más seco de lo normal y que son de origen inmunológico como la artritis reumatoidea, lupus eritematoso o amiloidosis, que incluso pueden llegar a producir un daño en la córnea que se llama queratitis con un daño severo o incluso úlceras corneales por falta de lubricación. Hay que recordar también que la lágrima además de hidratar y entregar lubricación, le entrega al ojo defensas contra las infecciones, entonces las personas con problemas en la producción de algunos de los componentes de las lágrimas también tienen más presencia de infecciones como por ejemplo la conjuntivitis a repetición.

¿Cómo se maneja este problema?

El tratamiento va estar relacionado con la patología subyacente. Si hay una patología de párpado ésta debe ser tratada, si existe una reumática debe ser tratada y así en cada caso. Sin embargo, el tratamiento general pasa por mejorar las condiciones de riesgo y los factores ambientales, aumentar la ingesta de líquidos, controlar el consumo de bebidas diuréticas, prestar atención a los medicamentos para ver si se pueden cambiar por algunos que tengan menos efectos en la producción de lágrimas y esencialmente utilizar lágrimas artificiales para colaborar en lo que está faltando. Estas lágrimas pueden ser colirios, geles o ungüentos.

Con estas medidas los pacientes de intensidad leve a moderada andan bastante bien, tienen una buena respuesta. En algunos casos puede requerirse una dosis mucho más frecuente de aplicación de la lágrima en el ojo.

En casos más severos donde el cuadro no responde al tratamiento de sustitución con lágrimas, se puede llegar a requerir medicamentos inmunosupresores como la ciclosporina, y eventualmente el taponamiento de los conductos lagrimales con tapones de silicona que son reabsorbibles. Al tapar el conducto lagrimal, la lágrima permanece más tiempo en el ojo compensando de esta forma su menor producción o la mayor pérdida por evaporación.

Artículo publicado en la revista Ciencia y Salud, año 2012

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